Por: Javier Aluz Mancera
El 28 de Junio del presente, los noticieros internacionales difundían desde las primeras horas del día la información respecto al golpe de estado perpetrado en la madrugada en contra del presidente de la república de Honduras, Manuel Zelaya, como parte de una cadena de sucesos generados a partir de la crisis política que en este país centroamericano se ha venido dibujando al calor de la agudización de la lucha de clases y luego de las iniciativas presidenciales y del movimiento popular de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente en claro desafío a los intereses de la burguesía criolla y el imperialismo, principalmente el norteamericano.









