Posted tagged ‘Rubén Jaramillo’

MILITARES, AUTORES DE LA MASACRE DE RUBÉN JARAMILLO EN 1962: TESTIGOS

13 junio, 2012

Revista Contralínea

Autor: Zósimo Camacho

      Archivos desclasificados de la Dirección Federal de Seguridad revelan que en la masacre de Rubén Jaramillo, su esposa y sus hijos, hubo testigos: integrantes de una familia de campesinos y pastores, que también fungían como cuidadores del sitio arqueológico de Xochicalco. Contralínea buscó a los sobrevivientes. Rompen un silencio de 47 años. Son contundentes: Rubén, Epifanía y sus hijos fueron asesinados por militares. A los testigos fortuitos se les obligó a cargar los cuerpos de los masacrados y a guardar un silencio de casi cinco décadas

     Xochicalco , Morelos. Severiano Analco Tezoquipa echa ligeramente su sombrero de lona hacia atrás. Pasa una mano por su frente y le dice a Carlos, el sexto de sus 10 vástagos:

—Mira, hijo, yo voy a esperar los animales. Tú vete por zacate.

El hato de alrededor de 90 chivas se resbala por los cerros de Xochicalco: parajes y veredas enmarañadas, pertenecientes al municipio de Temixco, al poniente del estado de Morelos. “Las aguas”, como dicen los campesinos a la temporada de lluvias, ya llegaron. Don Severiano– campesino, pastor, amansador de caballos y uno de los tres veladores de la zona arqueológica del lugar– sabe que el bochorno del medio día será sofocado en la noche por, al menos, una llovizna.

Es 23 de mayo de 1962. Carlos se encamina a cumplir la orden de su padre. Pasa al machero de su casa. En el corazón de Xochicalco, sobre basamentos de arquitectura olmeca que entonces no han sido explorados, se erige el hogar de la familia Analco Ramírez: un humilde rancho con paredes de piedra y cuatro horcones que sostienen un techo de ahuaxol, o cañas de maíz, y tierra. Ni una casa más a kilómetros de distancia.

A los 14 años, Carlos sabe perfectamente preparar una recua. Sale rumbo a la milpa de Miacatlán, a 15 kilómetros de Xochicalco, con dos caballos y dos burros. A la encomienda de su padre (el zacate de maíz para los animales) se ha sumado el encargo de su madre, Encarnación Ramírez Castillo: elotes de la cosecha pasada que la familia guarda en la troje de la milpa.

El sol ha cruzado el cenit y comienza el declive del día.

Sin prisas, con la parsimonia del hombre que cruza pocas palabras sólo con su familia y dos veladores más durante meses, Severiano Analco Tezoquipa inicia el repunte de su ganado. En mayo, el monte aún no reverdece y los macollos no han aparecido. Por ello debe sacar su rebaño lejos de casa. Es momento de regresar, pues no desea que le caiga la noche a medio camino. Lanza algunos pajuelazos a las chivas, descuelga de su cintura el machete de gavilán, o de punta curva, y reafirma las veredas por las que camina.

(more…)


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 73 seguidores