LA GENERACIÓN DEL 68 Y LA GENERACIÓN DE LOS 43

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Por: Florentino López Martínez

Bajo un cielo oculto por las densas nubes que dejaron caer constantes lluvias después del medio día en el Distrito Federal, y con un zócalo hasta el tope, doña Carmelita Cruz, madre del estudiante normalista Jorge Aníbal Cruz, recogió la esencia de una de las consignas más coreadas de la marcha del 26 de septiembre que recorrrió la capital del país, cuando faltaban pocas horas para cerrarse el día número 365 de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en los hechos que sucedieron la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del año pasado en la Ciudad de Iguala, Guerrero.
¡Queremos que se vaya con todo su gabinete…! dijo doña Carmelita, y la multitud sintió que esa era la frase que sintetizaba el ánimo de la mayoría de quienes acudieron a la gran convocatoria de ese día; no sólo en la capital del país, sino en más de un centenar de ciudades, miles y miles de personas de todas las edades, muchos de ellos provenientes de los estratos más pobres de la sociedad salieron a manifestar su indignación, su repudio no solamente a la mentira histórica de Peña Nieto entorno a la desaparición forzada de los 43; junto a esa solidaridad muchos más salieron a marchar por sus presos, por sus tierras, por sus derechos laborales, por su derecho a la salud, a la educación, la defensa de las libertades políticas, es decir, lo que vimos el pasado 26 de septiembre en México, fue el coraje y el hartazgo de una generación que ya no está dispuesta a sostener un gobierno oligárquico, que se haya en plena ofensiva contra la gran mayoría de la población, cuya única misión es garantizar el crecimiento desmedido de las ganancias de los Slim, los Azcárraga y otras 30 familias que se pudren en su riqueza y abundancia.

La afirmación de doña Carmelita, tiene antecedente, dos días antes, a poco tiempo de cumplir las 43 horas del ayuno instalado en el zócalo capitalino y después de un desencuentro con el señor Enrique Peña Nieto (EPN), en el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad, con voz firme ella dijo “Salimos con mucho coraje la verdad. No obtuvimos nada”. Ella se refería a la reunión que tanto había vociferado EPN, en donde no aceptó ninguna de las 8 propuestas de los padres, cuyos objetivos eran enderezar la investigación acerca de la desaparición de sus hijos y echar abajo la mentira histórica que el gobierno ha montado sobre tan reprobables hechos.
Doña Carmelita y los otros 42 padres de familia que siguen luchando por la presentación con vida de sus hijos, seguramente en este doloroso camino han venido conociendo la verdadera naturaleza del régimen imperante en nuestro país; sería bueno que junto con ellos recordáramos que así como el gobierno mexicano se ha inventado una macabra historia sobre los 43, también el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz sobre la masacre que el ejército cometió en la Plaza de las 3 culturas, el 2 de octubre de 1968, montó una historia, donde los verdaderos culpables, aún a la fecha siguen en la impunidad, mientras que toda una generación se quedó sin conocer lo que es justicia y verdad.
Pero hay una cosa que el gobierno de Díaz Ordaz no pudo impedir, la generación de jóvenes que lucharon en el año 68, abrieron un nuevo horizante de la lucha de masas en el país, ellos encabezaron las magnas luchas de los últimos 30 años del siglo pasado; grandes victorias, importantes derechos sociales y políticos, nuevas libertades democráticas se conquistaron por la generación que nació de esa masacre.
Peña y sus compinches, quieren evitar ahora, que los cientos de miles que salimos a las calles el pasado 26, y este 2 de octubre, empujemos la rueda de la historia hacia nuevos escenarios; porque todos sabemos que hoy no solamente se requiere repetir la historia de la generación del 68, presidiendo solamente luchas sociales y populares desde la oposición; ahora no será suficiente sólo grandes movilizaciones para que la justicia llegue para los padres de los 43 y de paso para cobrar la factura pendiente desde el 2 de octubre de 1968, hoy hace falta más que eso.
En el penúltimo párrafo del documento entregado por los padres de los 43 a EPN el día 24 de septiembre, se lee: “Presidente: No confiamos en sus instituciones, ni en su gobierno que dolosamente buscaron engañarnos…”, pero ha quedado claro después de ese desencuentro entre los padres y EPN, que de los Pinos no vendrá justicia ni verdad, ni castigo a los culpables, máxime si en un ejercicio imaginario sentáramos a los padres de los 43 y las víctimas del 2 de octubre del 68, seguramente ambas generaciones ratificarán esas palabras: “No confiamos ni en sus institucciones ni en su gobierno”
Pero lo difícil para estas dos generaciones está en la determinación de lo que sigue; para lograrlo, hay que pensar con dos cabezas, partir de estas dos tragedias, y sacar lecciones del largo peregrinar de los sobrevivientes de estos gobiernos genocidas.
¿Será posible que a 47 años de la masacre del 68, las víctimas sigan creyendo que bajo este régimen habrá justicia? Para los padres de los 43 después de dos encuentros cara a cara con Peña Nieto, sin que haya un sólo avance ¿Será posible que puedan seguir creyendo que las instituciones del país resolverán la situación de sus hijos desaparecidos? O de plano, ya es el momento de abrir nuevos caminos, el camino sin Peña, sin sus instituciones, el camino que doña Carmelita en la plaza grande dilucidó: ¡Queremos que se vaya con todo su gabinete…!

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