El Asno de Oro

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POR RICARDO ROJO

Lun, 10/05/2015

En la novela latina Las Metamorfosis o El Asno de Oro, escrita por (Lucio) Apuleyo en el siglo II d.C. (www.asnooro.pdf), narra en primera persona sus vivencias al convertirse accidentalmente en un burro. Llevado por interés, curiosidad y atrevimiento, Lucio decide adentrarse en el conocimiento de las artes mágicas de una bruja de nombre Pánfila, en el pueblo de Ipata, y para lograrlo consigue los favores de una criada de nombre Fótide, quien ayuda a la bruja en la preparación de sus menjurjes.
Cierto día, la criada invita a Lucio a presenciar -oculto- cómo la bruja se convierte en una cabra y desde ese momento él presiona a la criada para que le permita entrar al laboratorio de pócimas; la convence, entran juntos y Lucio le pide que lo convierta en pájaro. La criada le da el brebaje equivocado y lo convierte en burro. Lucio se molesta y le reclama, la criada le dice que no se preocupe, que al amanecer cortará una rosas mágicas, se las dará de comer y le regresará su figura original. Pero esa noche, para mala suerte de Lucio o el burro, como quieran llamarle, unos ladrones entran a la casa, se roban todas las cosas de valor que encuentran y se llevan el burro para que cargue con todo. A partir de ese momento la vida del burro cambia estrepitosamente y empieza a adquirir nuevas experiencias.
En su peregrinar, va cambiando de dueño o de amo, pero va aprendiendo también las injusticias de la vida, las actitudes miserables de algunas gentes, la pobreza de los pueblos, las desvergüenzas, los deshonores, las mentiras, la ruindad, etc. Los últimos dueños o amos del burro son dos hermanos que lo protegen, que lo quieren, que le dan buen trato porque se dan cuenta que no es cualquier burro, que reacciona diferente a otros burros y le permiten hacer muchas cosas.
En cierta ocasión en que sus amos se ausentaron, el burro se mete a la cocina y se sienta a comer como cualquier persona en la mesa, sus amos llegan y se sorprenden de esa hazaña y toman la decisión de educarlo y convertirlo en un burro letrado para presumirlo por toda la comarca, al grado de transformarlo en un actor de teatro. Con el burro artista, los amos ganan prestigio y dinero, pero cuando deciden representar una obra donde el burro se casa con una mujer, éste se entera y se escapa a toda carrera hasta llegar al mar donde se adentra desesperado, invocando a la diosa Isis, suplicándole que le devuelva su forma humana; la diosa se apiada de él y se lo concede, ordenando a un sacerdote que le dé de comer las ansiadas rosas mágicas.
Yo no sé si el licenciado Gabino Cué es aficionado a la lectura, pero considero que esta lectura le caería muy bien.
En los últimos días, 76 para ser exactos, simplemente el licenciado Gabino Cué sigue al pie de la letra el libreto escrito desde Los Pinos, El Palacio de Cobián y la SEDENA respecto al conflicto magisterial-educativo y otros temas, a cambio de que hablen bien de él, le publiquen fotografías junto a Peña Nieto y le prometan grandes inversiones para el estado que (des)gobierna.
Al paso que va, las tres medallas al mérito de todo su sexenio, que le impondrán el presidente y Los Chuchos del PRD en el Campo Marte, serán por tres grandes obras: Por compromisos incumplidos, por perdonar las fechorías de Ulises Ruiz y por asestar un golpe militar a la Sección 22 que fue la principal fuerza social que lo llevó a la gubernatura.
Algo siniestro y turbio se negoció con los que escriben los libretos del licenciado Gabino Cué, al grado que no ve ni escucha lo que pasa a su alrededor y solo gobierna con lo que le dicen las encuestas, los libretos y sus adjuntos actores de reparto.
Lejos quedaron los aprendizajes adquiridos en su gira por los 570 municipios de Oaxaca antes de ser gobernador; lejos quedó su discurso de toma de posesión y las promesas hechas al pueblo; lejos sus anhelos por convertirse en el gobernante de la alternancia y la transición a la democracia. Muy lejos.
No fue necesario que el poder central enviara a un personero, como en Michoacán, para imponer sus políticas. El licenciado Gabino Cué cumple ese papel y lo único que le importa es terminar a como dé lugar su sexenio y negociar su inmunidad.
Sin embargo la obra aún no termina y pueden pasar muchas cosas en las próximas semanas. En el libreto de los neoliberales -que Gabino repite- está escrita la política de oídos sordos, de ceguera política, de política maquiavélica y de verborrea y acciones fascistas.
En el libreto de los pueblos de Oaxaca, organizaciones democráticas, ciudadanas y la Sección 22, se escriben nuevas alternativas para vencer el autoritarismo; allí se lee que es necesario pasar a la resistencia civil pacífica, pero muy combativa e inteligentemente organizada y dirigida; se lee que aunque fracasó el gobierno de la alternancia y fue entregado al PRI, ahora lo que se debe hacer es organizar desde este momento toda la inconformidad contra el régimen y no permitir que el PRI regrese al poder en el 2016; se lee también que, inclusive con todo lo que el gobierno federal y estatal enderezan contra la Sección 22, la Sección 22 saldrá victoriosa siempre y cuando no caiga en las trampas y provocaciones que le ponen en el camino y resista desde las escuelas junto con los padres de familia y autoridades municipales, defendiendo en los hechos la educación pública, y llegado el momento adecuado pasar a la ofensiva para derrotar a los enemigos que se oponen a la democracia; también se lee que la digna y justa lucha que encabeza el maestro Francisco Toledo triunfará aún por encima de intereses millonarios y consultas ilegítimas.
Muchas personas con las que he platicado o que me escriben, dicen que el licenciado Gabino Cué es “un buen hombre”, “una buena persona”, que “se equivocó”, pero que “va a rectificar”, pero les digo que ser un buen hombre o una buena persona no es suficiente para la responsabilidad y el tamaño de los compromisos hechos públicos, ya que el licenciado Gabino Cué decidió negociar con sus amos y darle la espalda al pueblo que lo eligió y que será recordado como se recuerda a Vicente Fox o a Ulises Ruiz.
Con su novela El Asno de Oro, Apuleyo quiso dejar para la posteridad una conseja, una moraleja que bien pudiera servir en estos tiempos si es que existieran los milagros: Los hombres que se dejan llevar por los malos consejos y las malas obras, pierden completamente su naturaleza humana y solo pueden recuperarla mediante el arrepentimiento y suplicando el perdón de los ofendidos.

ricardorojo7819@yahoo.com.mx
http://www.facebook.com/ricardorojo.3367

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