Un Papa en “Valle de lágrimas”

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RICARDO ROJO
Lunes, 15/Febrero/2016
La visita oficial a México de Jorge Mario Bergoglio, mejor conocido como Papa Francisco, deja ver los pactos subterráneos de índole religioso, jurídico, cultural y político establecidos por dos estados; el Vaticano, sacudido por el silencio cómplice de la jerarquía católica mexicana ante los casos de pederastia y la violencia gubernamental que vive el país, y México, sumergido en una profunda crisis de los derechos civiles y políticos de millones de trabajadores.
Para los Estados negociadores todo debe arreglarse conforme a sus intereses y objetivos estratégicos. La jerarquía eclesiástica, busca fortalecer y acrecentar su influencia idealista y alienante sobre la conciencia de millones de mexicanos, además de avanzar en la destrucción del Estado laico y de la educación pública gratuita y científica. La clase explotadora, que manda y gobierna en el país, aprovecha, la campaña del Papa en tierras mexicanas, para convalidar sus políticas desastrosas y su poder a costa de más concesiones históricas.
El 21 de septiembre de 1992, el entonces espurio presidente de la república Carlos Salinas de Gortari, decidió el restablecimiento de las relaciones diplomáticas -sin consultar al pueblo- entre “La Santa Sede” y el gobierno mexicano, rotas desde el siglo XIX. Desde entonces, la susodicha separación Estado-iglesia, consagrada en la Constitución Federal, se ha perdido por completo, al grado de que el mismísimo presidente de la república y otros sinvergüenzas vendepatrias de la clase política rinden pleitesía, besan la mano del Papa en turno y reciben la hostia como parte de su actuada e hipócrita religiosidad.
La presencia de Bergoglio en tierras nacionales deja al pueblo mexicano más circo en su “Valle de lágrimas”. Las peticiones de ciudadanos y organizaciones ofendidas por curas pederastas han sido desoídas; el clamor de los familiares de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos en 2014, pretende ser acallado con tres pases de cortesía en una misa pública; los grupos de la sociedad civil que defienden derechos sexuales, el aborto y la eutanasia son ignorados; la carta de los profesores de la CNTE en defensa de la educación pública y por la libertad de los presos políticos no existe, porque así lo acordaron ambos Estados represores. Así transcurrirán las horas del visitante en cuestión, salpicadas de protestas que son y serán silenciadas por gobiernos del PRI (Edomex y Chihuahua), del PRD (DF y Michoacán) y del Verde Ecologista (Chiapas).
El actual viaje es eminentemente político, como fue el de los anteriores Papas, y a 24 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, quienes siguen ganando son la iglesia católica y su estructura de gobierno, los grandes empresarios y sus prósperos negocios y el Estado mexicano; los que siguen perdiendo son los de siempre: la clase trabajadora y los pueblos pobres y sojuzgados. En 24 años, las Leyes de Reforma promulgadas por Benito Juárez y recogidas por el constituyente de 1917, fueron anuladas por completo por los gobiernos del PRI-PAN-PRD: hay fuerte injerencia de la iglesia en la educación pública, en los medios masivos de comunicación, en la política nacional, en programas públicos de salud, reciben subsidios y los jerarcas de sotana gozan de total impunidad por los crímenes que cometen. A cambio, el gobierno y los empresarios reciben de la jerarquía católica apoyo político de facto y conniven sagradamente en su paraíso terrenal, mientras prometen a los parias el cielo…después de muertos.
Por supuesto que no es un asunto menor la lucha por la defensa del laicismo en un país con 93 millones de católicos y con una historia sanguinaria de imposición cultural-religiosa. Los católicos hipócritas en el gobierno saben jugar con la fe popular y aprovechan ésta para alcanzar sus metas; lo mismo sucede con la casta eclesiástica que viene a reforzar Bergoglio y que encabeza el hampón Norberto Rivera Carrera. Los discursos de un bando y otro son autocomplacientes, aunque algunos medios quisieran que fuera diferente a la hora en que el Papa desliza rosadas críticas a la violencia provocada por el narco o a la poca hombría de los príncipes católicos mexicanos (léase Norberto y Cía.). Mi causa es “la edificación de la civilización del amor”, dice el Papa; “las causas del Papa son también las causas de México”, responde Peña Nieto.
Es tan grave e indignante la ofensa para la memoria histórica mexicana que, en esta ocasión la connivencia de tales bandos, llegó hasta palacio nacional, a unos cuantos metros del museo dedicado a Benito Juárez y a unos pasos de las escalinatas que llevan a los grandiosos murales del pintor socialista Diego Rivera. Y para colmo, en su desatada pasión analfabeta y entreguista, Enrique Peña Nieto hizo que Bergoglio contemplara el mural EPOPEYA DEL PUEBLO, donde Diego Rivera plasmara magistralmente imágenes bárbaras de la conquista militar y religiosa española, la lucha por la independencia, la invasión norteamericana, la invasión francesa, la guerra de reforma y la revolución mexicana.
Que “dios me perdone”, pero no comparto el bombardeo de propaganda que los dueños de México lanzan, a través de los medios masivos de comunicación, para conseguir que el pueblo salga a las calles a sonreírle a un hombre, que de santo no tiene nada y que bajo su blanca túnica y blanco solideo esconde un corazón y un cerebro imperialista al servicio de causas completamente ajenas a las marcadas por la verdadera filosofía de Jesucristo. Lo mismo digo de la cantidad de jilgueros que atestan la prensa hablada o escrita que hacen el coro para seguir adormeciendo las conciencias de millones de compatriotas.
Lo dijo Tito Lucrecio en la antigüedad: “la religión ha parido empresas pérfidas e impías”; y lo dijo Carlos Marx en la época contemporánea: “La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica de este valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión”. (Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel).
ricardorojo7819@yahoo.com.mx
http://www.facebook.com/ricardo.rojo.3367

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One Comment en “Un Papa en “Valle de lágrimas””


  1. […] ha hecho resurgir el fuerte sentimiento anti-clerical de diversos extremistas masónicos y de izquierda, que inundaron las redes sociales de odio anti-religioso, culpando al pontífice de todos los males […]

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