Desarrollemos la resistencia contra la ofensiva del capital, de la reacción y de la política de guerra (CIPOML Europa)

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Desarrollemos la resistencia contra la ofensiva del capital, de la reacción y de la política de guerra

Declaración de la reunión zonal europea de la CIPOML

La situación en Europa se ha agravado en grado sumo en un corto período. Las condiciones para un desarrollo económico capitalista eran favorables, con créditos baratos, tasa de cambio bajo para el Euro, un bajo precio del petróleo y miles de millones de euros puestos en circulación por el BCE. Pese a ello, la economía continúa estancada y se perfila una nueva crisis, dadas las irresolubles contradicciones del capitalismo. De todo ello resulta que un puñado de ricos sean cada vez más ricos, y los pobres sean más y más pobres. Disponen de mucho dinero para armas y guerras, mientras que cada vez hay menos para las necesidades sociales.

En esta situación, la clase dominante con sus partidos, ya sean conservadores o socialdemócratas, y sus gobiernos, atacan los logros de la clase obrera, como son las negociaciones colectivas nacionales, y quieren despedir a los trabajadores con mayor facilidad. Todo ello acompañado de una bajada de salarios, de los gastos sociales y de las jubilaciones y una prolongación de la vida laboral. Esto lleva a un aumento de la desconfianza hacia el Estado, sus instituciones y los diferentes partidos burgueses, ya sea la derecha tradicional, los conservadores, los socialdemócratas o los liberales.

En ese contexto, poco a poco los Estados se transforman en Estados policíacos con gobiernos autoritarios, un proceso acompañado por el auge de movimientos y partidos de extrema derecha, nacionalistas, racistas y, en ciertos casos, de partidos y movimientos fascistas que utilizan un discurso demagógico «social» y que sirven de apoyo a ese proceso de desarrollo del Estado policíaco. So pretexto de la «lucha contra el terrorismo», son violados los derechos democráticos.

Al mismo tiempo se desarrolla la política de guerra. En el marco de la OTAN y bajo su dirección, la Unión Europea y sus Estados miembros, particularmente el Reino Unido, Francia y Alemania, intervienen militarmente en Siria, Libia, Irak, Afganistán, Somalia, Malí… Esta es la principal causa del gran número de refugiados que tratan de llegar a Europa. Las potencias imperialistas utilizan las consecuencias de su propia política agresiva, imperialista, como pretexto para intervenir más aún y reforzar así la Europa fortaleza e impedir a las víctimas de su política encontrar un lugar seguro para sobrevivir y vivir. En este contexto se ha establecido el acuerdo entre Turquía y la UE, un acuerdo inhumano. Un acuerdo con un régimen que pisotea los derechos y libertades democráticas fundamentales, que combate y aplasta la oposición democrática, y que trata de liquidar militarmente la lucha de liberación nacional del pueblo kurdo.

El problema de los refugiados ha sacado a la luz y profundizado las contradicciones internas de la UE y entre las clases dirigentes, que tienen intereses y objetivos distintos. Todo ello refuerza la crisis política de la UE y sus instituciones.

Las potencias imperialistas utilizan el problema de los refugiados para desarrollar e intensificar los Estados policíacos, con el pretexto de «luchar contra el terrorismo», lo cual abre el terreno a las fuerzas de extrema derecha y a los movimientos fascistas, que gozan de un cierto apoyo de la burguesía, del Estado burgués, y de los medios de comunicación. Esos movimientos de extrema derecha ayudan a la burguesía a dividir a los trabajadores y al movimiento popular, a impulsar la lucha de todos contra todos, en vez de luchar conjuntamente contra la clase dominante y su gobierno.

Todas esas medidas de la burguesía no solucionan ninguno de los problemas: al contrario, los agudizan.

La resistencia de la clase obrera y de las masas trabajadoras contra los ataques de la patronal y de los gobiernos, sea el que sea (de derecha o socialdemócratas, solos o en alianzas), se desarrolla en todos los países.

Actualmente los ataques se concentran contra las leyes laborales, tal y como vemos ahora en Francia. Un vasto movimiento moviliza cientos de miles de trabajadores, de sindicalistas, de jóvenes, que luchan mediante huelgas, manifestaciones tanto a nivel local como nacional, por la retirada de ese proyecto1. Se trata de una contrarreforma, una más, con las principales exigencias de la patronal: facilitar el despido, imponer más flexibilidad laboral y la bajada de salarios, incrementar la explotación.

Los mismos ataques se llevan a cabo en diferentes países como Italia, Alemania, Noruega, España, en los que los derechos de los trabajadores y las negociaciones colectivas son minados, cuando no claramente eliminados. Con ello, los patronos quieren impedir la posibilidad de que los trabajadores actúen unitariamente.

La resistencia se lleva a cabo igualmente contra la criminalización de las huelgas, de los sindicalistas combativos, sobre todo cuando se opone la violencia de clase contra la violencia del capital y su Estado. Aumenta el número de sindicalistas encarcelados. Se han llevado a cabo movimientos solidarios internacionalmente, en particular contra la represión de los monopolios que tienen empresas en varios países. Este tipo de solidaridad, todavía limitado, ha de ser ampliado.

El imperialismo y el capital monopolista atacan y menosprecian la soberanía nacional y las instituciones legales. Esto concierne no sólo a los países menos desarrollados económicamente, sino también a los países imperialistas.

Se desarrolla en diversos países la resistencia contra la UE y su política neoliberal, su política reaccionaria e inhumana contra los refugiados y los emigrantes, su política de guerra estrechamente ligada a la OTAN, de creciente tensión con Rusia.

La oposición a la UE crece en Dinamarca, en Holanda, países donde se han organizado referendos sobre el problema de la UE, y en los que el rechazo a la UE se ha reforzado y ha sido mayoritario entre la población, particularmente entre los obreros y las masas populares.

El referéndum en el Reino Unido será la próxima ocasión: la perspectiva del brexit es concreta y vuelve rabiosa a la oligarquía financiera, a los líderes de los partidos de derecha y socialdemócratas, a la gran patronal, a los dirigentes pro UE de otros países e incluso a Obama, que se inmiscuye y toma posición a favor del mantenimiento del Reino Unido en la UE. Apoyamos sin vacilaciones a las fuerzas democráticas y progresistas que preconizan la opción brexit. Si el referéndum se pronuncia a favor de la salida, se creará una nueva situación política, agravando la crisis política de la UE, y estimulará la oposición a ella de otros países. Apoyamos fuertemente el derecho de los pueblos a salir de la UE. Apoyamos a los pueblos que exigen un referéndum para decir NO a la UE.

Varios tratados internacionales se discuten actualmente y se negocian en secreto, entre los representantes de la UE y de EEUU: el Tratado de Libre Comercio (TTIP) es uno de ellos, y tendrá consecuencias considerables y peligrosas. Ese tratado refuerza el poder de los monopolios, ya sean estadounidenses o europeos, contra los trabajadores y los pueblos. Hay otros acuerdos como el TISA (acuerdo sobre el comercio de servicios), proyecto antidemocrático que pretende privatizar los servicios y sus recursos. Todos persiguen el mismo objetivo: abrir el mercado a los monopolios y provocar la competencia entre los trabajadores en beneficio del capital, imponer el dictado de los monopolios utilizando a los Estados como los mejores defensores de sus intereses privados.

Grandes manifestaciones se desarrollan con ocasión de las últimas etapas de estas negociaciones. No hay aún nada decisivo: una victoria del movimiento popular es posible. Debemos reforzar la movilización para detener las negociaciones y hacerlas fracasar.

La política agresiva de la OTAN choca con un creciente movimiento de resistencia del «NO a la guerra. No a la OTAN», que exige la disolución de la OTAN y que exige «salir de la OTAN», movimiento que se desarrolla en los países miembros de esta alianza político-militar dirigida por el imperialismo estadounidense, y que también denuncia los lazos entre la UE y la OTAN.

Otro aspecto de la política de la OTAN es la presión que ejerce sobre los gobiernos, con el fin de que incrementen los presupuestos de guerra para adquirir más armas producidas por los monopolios europeos, que libran entre ellos una feroz competencia por ese mercado. Unamos nuestras voces para denunciar la creciente militarización de los Estados, de toda la sociedad, y el poder político y económico en aumento de los monopolios del complejo militar-industrial.

Unamos nuestras voces al movimiento que exige «dinero para la educación y la sanidad, no para armas, no para la guerra». Trabajamos para desarrollar un poderoso movimiento internacional contra la guerra imperialista. Un movimiento que luche para acabar con las guerras en Irak, Siria, Afganistán. Un movimiento que diga «no a la agresión contra Libia».

Un movimiento que denuncie la «guerra contra el terrorismo en África», llevada a cabo por las potencias imperialistas, concretamente Francia y Alemania, en estrecha colaboración con el imperialismo estadounidense. Unamos nuestras voces a la de los pueblos y organizaciones de esos países que luchan por la retirada de las tropas extranjeras y para defender su soberanía nacional, concretamente en Malí.

Apoyamos la lucha revolucionaria del pueblo de Burkina Faso y los de otras neocolonias que se enfrentan al imperialismo francés, al de EEUU y a otras potencias imperialistas.

El sistema capitalista-imperialista sólo aporta miseria, represión y guerra a la gran mayoría de los trabajadores y de los pueblos. Es imposible reformar ese sistema en el sentido de los intereses de los trabajadores y de los pueblos, y no puede asegurar ningún futuro a los pueblos y a la juventud.

Reafirmamos nuestra convicción de la necesidad de un cambio revolucionario y del socialismo. Este es el mensaje que nuestros partidos y organizaciones marxista-leninistas lanzan a los trabajadores y a los pueblos del mundo, con ocasión del próximo centenario de la Revolución de Octubre.

¡El Socialismo es el futuro!

Stuttgart, Alemania, mayo de 2016.

Declaración de la reunión de los miembros europeos de la CIPOML:

Organización para la Construcción del Partido Comunista de los Obreros de ALEMANIA

Partido Comunista de los Obreros de DINAMARCA (APK)

Partido Comunista de ESPAÑA (marxista-leninista)

Partido Comunista de los Obreros de FRANCIA (PCOF)

Organización para la reconstrucción del Partido Comunista de GRECIA (1918-1955)

Plataforma Comunista-por el Partido Comunista del Proletariado de ITALIA

Organización Marxista-Leninista Revolusjon de NORUEGA

Partido del Trabajo (EMEP) de TURQUÍA

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