Los enredos del SNTE (los charros oportunistas)


RICARDO ROJO
Lunes, 18/julio/2016

El 26 de febrero de 2013, fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la reforma laboral y administrativa en educación, centrada en los conceptos empresariales de calidad educativa, idoneidad laboral y autogestión escolar, incorporados a los artículos 3° y 73 constitucionales por recomendación de los hombres de negocios; omitiendo hacer referencia a planes y programas, libros gratuitos, métodos de enseñanza, así como de filosofía y ciencias de la educación, factores claves para llevar a cabo una verdadera transformación de la educación.

Durante tres años y cuatro meses los vendidos líderes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), con su secretario general y presidente, Juan Díaz de la Torre, se dedicaron a defender la reforma y a difundir entre los maestros falsas promesas de mejora salarial y laboral si se sometían, principalmente, a las leyes General del Servicio Profesional Docente y del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. 

Mientras tanto, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), investigadores e instituciones académicas -a golpe de movilizaciones y debate público- demostraron que la reforma aprobada en 2013 carece de argumentos y contenidos educativos, pues privilegia el control ideológico sobre estudiantes y maestros, la dominación gerencial sobre el trabajo intelectual y práctico de la docencia y lo laboral sobre el ingreso y permanencia con una evaluación punitiva diseñada para el despido.

A sesenta y cinco días del estallido de la huelga nacional y después de los crímenes de Estado en Asunción Nochixtlán y la amplia participación del magisterio y pueblos de México, acontecimientos que abrieron las conversaciones a la CNTE con la Secretaría de Gobernación (SeGob), aparecen en escena los líderes charros del SNTE para “negociar” con el secretario de educación, el sargento Nuño, los resolutivos del Secretariado Nacional, donde exigen “…eliminar del proceso de evaluación toda visión o acción sancionadora o punitiva”. (Desplegado publicado en La Jornada, cd. de México, 7/julio/2016).

Es aquí donde los enredos de la dirigencia del SNTE se vuelven contradicciones y actos indignos, pues reculan de sus timoratas peticiones, bajo la presión ejercida por el INEE y los empresarios de “mexicanos primero”. El 13 de julio, Díaz de la Torre recula y declara que las leyes emanadas de la reforma educativa “no cancelan ningún derecho adquirido” por los trabajadores de la educación y que la evaluación docente contemplada en los artículos 3° y 73 constitucionales “nunca han tenido” factores punitivos. (La Jornada,14/julio/2016).

Más que buscar una verdadera negociación con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para eliminar la tendencia punitiva de la reforma, lo que la cúpula del SNTE pretende es impedir que la Coordinadora Nacional obtenga respuestas positivas a sus demandas con la SeGob. Los charros del SNTE defienden la reforma -y con ella sus privilegios- porque así se lo ordenan sus patrones, por lo tanto, los derechos de los maestros, estudiantes y padres de familia no les importan. Los charros simulan maquillar los lados filosos de la reforma para engañar a las bases; en cambio, la CNTE ha logrado cohesionar en sus filas a decenas de miles de maestros y ganarse el apoyo de la sociedad en su lucha por evitar la privatización de la educación pública.

¿Qué consiguió la dirigencia charra del SNTE con sus 12 resolutivos? ¡Nada! Sus resolutivos fueron elaborados a modo en las oficinas de la SEP, de manera que varias de las respuestas las tuviera a la mano el sargento Nuño y otras fueran tan obvias porque forman parte de los ejes de la fallida Alianza por la Calidad de la Educación ¿Qué ha conseguido la CNTE hasta el momento con la huelga nacional? ¡Avances significativos! Sus planteamientos pedagógicos, didácticos, laborales y jurídicos sobre la reforma educativa derrotaron los planteamientos del Estado y empresariado. Venció la cerrazón y el autoritarismo del gobierno que se negaba al diálogo. Ha hundido políticamente la figura del sargento Aurelio Nuño en sus aspiraciones presidenciales. Ha evidenciado que detrás de la falsa reforma educativa están los intereses de la clase empresarial, las cadenas televisivas, el mafioso poder judicial y el papel indigno y cómplice de los charros del SNTE. Ha desnudado los intereses de todos los partidos políticos y de las Cámaras, así como el papel criminal de los gobernadores. Ha mostrado su capacidad de movilización, pero también su vocación al diálogo a pesar de la represión y el asesinato. Y algo muy importante: Ha demostrado al pueblo de México y pueblos del mundo que le asiste la razón y que su propuesta educativa es de mayor calado al perfilarla en el documento entregado a la SeGob el martes 5 de julio.

Se cumplen nueve semanas y dos días de huelga nacional de la CNTE y el objetivo principal de abrogar o suspender la reforma y todas sus implicaciones aún no se logra. El gobierno federal aplica una política de simulación al diálogo, mientras administra el conflicto, otorga algunos paliativos (como posponer el examen de ingreso al servicio, la segunda etapa de evaluación y la libertad de dos presos políticos), pero se resiste a declarar públicamente el fracaso de su reforma, suspender su aplicación e iniciar un proceso social nacional que conlleve a la verdadera transformación educativa con todos los actores, con tiempos precisos y acompañados de una amplia campaña nacional como lo propone la Coordinadora.

La confrontación del Estado está llegando a su tercera fase. La primera -muy larga- consistió en una campaña mediática brutal contra la CNTE, de cerrazón al diálogo, de represión administrativa y la aplicación de una política de terror, que fue ganada por el movimiento con un alto costo. La segunda está por fenecer y consiste en una calculada flexibilidad, con mesas de diálogo donde la SeGob no resuelve, no toma acuerdos de fondo y sí retarda la solución del conflicto. La tercera es la fase de la resistencia y el desgaste donde la CNTE, como en una guerra, tendrá que aplicar sus mejores tácticas y estrategias para vencer.

Luis Hernández Navarro, en su reciente publicación “La novena ola magisterial”, escribe: “El movimiento magisterial emergente contra la reforma educativa es de largo aliento. Su estrategia de resistencia y desobediencia civil se extenderá por un periodo extenso. La novela ola ya está aquí.”      

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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