Nochixtlán, sin cadena de custodia

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RICARDO ROJO
10/10/2016

La semana que concluyó, la Procuraduría General de la República (PGR) fingió retomar -¡109 días después!- las diligencias de la masacre perpetrada, el 19 de junio de 2016, por las Policías Federal y Estatal en Nochixtlán, Oaxaca.

La comisión de peritos que arribó al lugar de los hechos encabezada por el Director de Control de Averiguaciones Previas, Jorge Nader Kuri, al ignorar los acuerdos tomados previamente con el Comité de Víctimas y querer convertir su presencia en un acto mediático, fue corrida materialmente hasta en tanto se restablezcan las condiciones de una investigación que llegue a la verdad y no resulte como el informe final de 178 cuartillas, entregado por la Comisión Especial del Senado, que favorece la impunidad de los aparatos represivos del Estado Mexicano.

De suyo, la investigación que hará la PGR sobre la masacre del 19 de junio, ya tiene sobre sí el estigma de la desconfianza popular por los resultados ofrecidos en los casos de Atenco, Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato y otros, donde las instituciones gubernamentales protegieron a las corporaciones policiacas. Aquí la razón de la negativa de la Procuraduría, de crear una Comisión independiente con enviados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que investigara los hechos, pues teme que sus preparativos de otra “verdad histórica” se derrumben.

En algún momento iniciarán las investigaciones en el terreno de la masacre; para evitar la manipulación de los indicios o elementos materiales probatorios y que los resultados sean adversos a las víctimas, toda vez que los gobiernos federal y estatal trabajaron para borrar, a las pocas horas después de la masacre, la cadena de custodia, los familiares deben insistir en la intervención de la CIDH.

En una investigación como la de la masacre de Nochixtlán, la cadena de custodia es fundamental para dar con los verdaderos responsables del crimen.

Por definición del Código Nacional de Procesos Penales en su Artículo 227, “la cadena de custodia es el sistema de control y registro que se aplica al indicio, evidencia, objeto, instrumento o producto del hecho delictivo, desde su localización, descubrimiento o aportación, en el lugar de los hechos o del hallazgo, hasta que la autoridad competente ordene su conclusión”. La cadena de custodia es vital para cualquier investigación, y el Estado Mexicano sabía que abandonándola, sembrando evidencias o destruyéndola, tendría a su favor “indicios” legaloides para publicitar otra de sus “verdades históricas”. En Nochixtlán se vulneró el procedimiento de acordonamiento, lo que hace casi imposible la existencia de la cadena de Custodia.

No se acordonó, ni se mantuvo vigilada la zona de la masacre; desaparecieron casi todos los elementos materiales probatorios y se permitió que personas y grupos afines al gobierno, como la Comisión de Festejos de Santa María la Asunción, personal del ayuntamiento priísta y empresarios ligados a los hermanos Cuevas Chávez (Daniel Alberto presidente municipal prófugo y Herminio diputado local electo del PRI), “limpiaran” Nochixtlán, promoviendo una falsa imagen de devolver la paz y la tranquilidad al pueblo, con motivo de las fiestas religiosas y “porque la basura, las mantas y los carros quemados afeaban la ciudad”. El ejemplo más perverso de la complicidad con la masacre, es que los hoteles Merli y Juquila, donde la policía se pertrechó y los francotiradores de la Policía Federal dispararon sobre la población inerme, fueron inmediatamente pintados y remodelados.

Otras pruebas documentales fehacientes que nunca aparecerán en la investigación, son las videograbaciones que policías en tierra y aire estaban obligadas a realizar y entregar, pero que desaparecieron por órdenes de sus superiores, siendo justificada esta acción por la Comisión del Senado cuando recomienda que, en las próximas masacres, la Policía Federal “use aparatos de videograbación para comprobar el respeto irrestricto a los derechos humanos”.

Procede entonces organizar la resistencia civil para detener las mentiras históricas de las instituciones podridas y corruptas del Estado y no permitir que la masacre de Nochixtlán quede impune, como los hechos de represión del año 2006 contra la lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.

El ejemplo a seguir es el de las víctimas de Atenco quienes, después de 10 años de impunidad oficial, lograron que los casos de tortura, detención arbitraria, abuso sexual y asesinatos fueran retomados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo que investiga la cadena de mando que ordenó y ejecutó la cruenta represión en mayo de 2006. La Corte Interamericana, al dar seguimiento a la masacre de Atenco, encontró que las instituciones mexicanas que deberían procurar justicia, tergiversaron los hechos, lo que generó recomendaciones que también incumplieron y por lo tanto ahora están a punto de enjuiciar al entonces gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, y a toda la cadena de mando que estuvo al frente de la masacre de Atenco. En Nochixtlán el gobierno desapareció la cadena de custodia, pero jamás podrá borrar la cadena de mando ¡Castigo a los asesinos materiales e intelectuales!

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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