El origen de la familia la propiedad privada y el Estado| Síntesis del trabajo de Federico Engels

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I.- La familia y las formas de parentesco que han existido a través de la historia difieren de las presentes. La prehistoria reconoce una época en que tuvo lugar la poligamia y la poliandria; cada mujer pertenecía a todo hombre y todo hombre a cada mujer, siendo los descendientes comunes a unos y otros. La idea de un hombre aislado con una o varias mujeres es incompatible con la sociedad humana primitiva que requería superar el limitado poder de defensa del individuo frente a la naturaleza con la unión de fuerzas y la acción común. De esta forma en el tránsito de la animalidad a la humanidad prevaleció un trato sexual promiscuo, la tolerancia recíproca entre machos adultos, así como la ausencia de celos y de la idea de incesto.

Basándose en los trabajos de Morgan, Engels reconoce al salvajismo y a la barbarie como  etapas de la prehistoria, cada una dividida en estadios inferior, medio y superior, caracterizados cada uno de ellos por el desarrollo alcanzado en la producción. En el caso del salvajismo, sus tres estadios se encuentran asociados respectivamente al surgimiento del lenguaje, al fuego, y al arco y la flecha; son  la alfarería y el cultivo, la domesticación de animales, y a la fundición de metales los elementos distintivos de las  etapas inferior, media y superior de la barbarie.

Engels argumenta el hecho de que al desarrollo de la especie humana correspondió un estrechamiento cada vez mayor del grupo con el que se mantenían las relaciones conyugales.

En el salvajismo surge la llamada familia consanguínea en la que los grupos conyugales son clasificados por generaciones; abuelos y abuelas forman un círculo conyugal, lo mismo que hijos e hijas, etc. Hermanos y hermanas son maridos y mujeres unos de otras.

Posteriormente tiene lugar un segundo progreso con la formación de la denominada familia Punulúa con la que quedan excluidos del trato sexual los hermanos uterinos primero y los colaterales (primos) después, lo cual favoreció, dentro del proceso de selección natural, a la desarrollo de la tribu. Aquí los hijos de las hermanas de una mujer o de los hermanos de un hombre no pueden tener progenitores comunes. En esta familia como en toda familia por grupos únicamente puede reconocerse a la madre. La descendencia sólo puede establecerse por línea materna.

Es en esta etapa donde surge la institución de la gens que será la base del orden social de los pueblos bárbaros. La gens se constituye como núcleo cerrado de parientes consanguíneos por línea materna que no pueden mantener trato sexual unos con otros. A la gens corresponden instituciones comunes de carácter social y religioso; en ella se nombran representantes que pueden ser depuestos por votación de hombres y mujeres adultos en asamblea. Al crecer, una gens se escinde llegando a constituirse una fratría como unión de las gens formadas por la escisión; la unión de fratrías forma una tribu. En el régimen de la gens no tenían cabida la dominación ni la servidumbre. No existe ahí diferencia entre derechos y deberes; no hay división en clases sociales debido a que el desarrollo de las fuerzas productivas es aún insuficiente para la producción de un excedente que haga posible el surgimiento de una clase dominante que de él se apropie.

En el límite entre salvajismo y barbarie nace lo se conoce como familia sindiásmica dando inicio a la disolución de la familia por grupos. Con las complicaciones de las prohibiciones de uniones conyugales comienza a constituirse la pareja aislada aunque unida aún débilmente. Esta forma de familia no suprime el hogar comunista ni el predominio de la mujer, que corresponde a su lugar preponderante en la economía doméstica.

Más tarde con la domesticación y cría de animales surgió un manantial de riquezas nuevas. Aparece entonces el excedente que abrió el paso a la división de la sociedad en clases y al establecimiento de la esclavitud. El ganado pertenecía al hombre que había domesticado y cuidado a los rebaños. Con la propiedad privada de rebaños y de esclavos por parte del hombre, el trabajo doméstico que la mujer realizaba perdía su importancia comparado con el del hombre; se minaba la base material de la gens construida sobre el matriarcado. Quedó abolida la filiación materna; los hijos permanecerían en la gens de su padre. La mujer se vería degradada a instrumento de reproducción, como esclava de la lujuria del hombre, condición que sería más adelante disimulada pero no abolida. La posterior formalidad jurídica relativa a la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer en el matrimonio como contrato suscrito por voluntad de ambas partes es semejante a la que aparece en el contrato de trabajo en el que la igualdad de derechos entre el comprador y el vendedor de la fuerza de trabajo es únicamente una formalidad fundada en la desigualdad real entre ambos.

Con las transformaciones anteriores, en el periodo de tránsito de la barbarie a la civilización, surge la familia monogámica. Esta familia se caracteriza por el predominio del hombre, la solidez de las relaciones conyugales que pueden ser rotas sólo por él, a quien corresponde además el derecho a la infidelidad sancionado por la costumbre.  La fidelidad de la mujer llagaría a asegurarse con el derecho del hombre de disponer de su vida. La familia monogámica se funda sobre el cálculo y no sobre el amor sexual individual; entra en escena como esclavización de un sexo por el otro. Los hijos heredan aquí los bienes del padre.

De acuerdo con Engels el mayor progreso moral con relación al desarrollo de la familia, surge con los germanos entre quienes aparece el amor sexual individual. Dada la pobreza del pueblo germano, la transición al derecho paterno apenas se había realizado cuando llegaron a la monogamia llevando a ella la posición que la mujer tenía en la familia sindiasmica. En la sociedad burguesa el amor sexual sólo tiene lugar entre el proletariado, porque ahí falta la fortuna que da origen a que sea el cálculo económico lo que determina la unión conyugal.

Con la familia monogámica el hogar perdió su carácter social; se diluyó el hogar comunista integrado por numerosas parejas bajo la dirección de las mujeres, siendo sustituido por la familia individual fundada sobre la esclavitud de la mujer. El estudio de estas transformaciones llevó a Engels a sostener que la manumisión de la mujer requiere la reincorporación del sexo femenino a la industria social así como la supresión de la familia individual como unidad económica de la sociedad. “La emancipación de la mujer y su igualdad con el hombre seguirá siendo imposible mientras siga siendo excluida del trabajo productivo social, confinada al trabajo doméstico que es un trabajo privado”.

Engels considera que superadas las causas económicas de la monogamia, esta prevalecerá teniendo ahora como fundamento la socialización de los medios de producción que hará posible que sea el amor sexual la base de la unión conyugal,  unión que no tendrá más causa que la inclinación recíproca, considerándose como única unión moral aquella donde el amor persiste. La economía domestica será entonces asunto social junto al cuidado y la educación de los hijos.

II.- Para explicar el origen del Estado Engels describe el desarrollo ulterior de la gens en Grecia. Ahí, la población aumentaba a medida que aumentaban los ganados y se desarrollaba la agricultura y los oficios manuales. La riqueza privada abría la primera brecha en la constitución de la gens; el derecho materno cedía su lugar al paterno. La familia que acumulaba riqueza por herencia se constituía en un poder contrario al de la gens. Las diferencias de fortuna creaban la base para el surgimiento de una nobleza hereditaria. La guerra, antes realizada para extender un territorio insuficiente, degeneraba; su propósito ahora era el saqueo y la obtención del botín que representaba la esclavitud de los prisioneros. La esclavitud llegó mas tarde a abarcar a miembros de la propia gens. La fortuna fue a partir de entonces considerada como el sumo bien y la adquisición de riquezas, uno de los fines primeros de la vida. El régimen gentilicio se transformo en organización para saquear y oprimir.

No faltaba entonces mas que una cosa “una institución que no sólo asegurase las nuevas riquezas de los individuos contra las tradiciones comunistas de la constitución gentil, que no sólo consagrase la propiedad privada antes tan poco estimada e hiciese de esta santificación el fin mas elevado de la sociedad humana, sino que, además, imprimiese el sello del reconocimiento general de la sociedad a las nuevas formas de adquirir la propiedad, que se desarrollaban una tras otra, y por tanto a la acumulación, cada vez más acelerada, de las riquezas; en una palabra, faltaba una institución que no sólo perpetuase la naciente división de la sociedad en clases, sino también el derecho de la clase poseedora de explotar a la no poseedora y el dominio de la primera sobre la segunda. Y esa institución nació. Se inventó el Estado

En Atenas tiene lugar la transformación, el desplazamiento y el reemplazo de los órganos de la constitución gentil por organismos del Estado. El suelo era ya propiedad privada; con la compraventa de la tierra, con la creciente división del trabajo y el desarrollo del comercio se mezclaron los miembros de las gens, fratrias y tribus. La confederación de tribus fue remplazada por su fusión en un sólo pueblo, surgiendo un derecho general por encima de las costumbres de tribus y gens. El pueblo se dividió en nobles, agricultores y artesanos, siendo la nobleza la única que podía ocupar cargos públicos.

“El sistema monetario penetró, como un ácido corrosivo, en la vida tradicional de las antiguas comunidades agrícolas” ajenas al dinero -“medio mágico que se transforma en todo lo deseado”-, a la usura y a la hipoteca que permitió a los acreedores concentrar la propiedad de la tierra, llegando incluso a tener el derecho de vender como esclavo al deudor. El dinero se convirtió en “el poder universal ante el que iba a inclinarse la sociedad entera”. Para asegurar su domino, así como la continuidad del proceso de acumulación y concentración de la riqueza la clase privilegiada requería una ‘fuerza pública’ armada al servicio de la administración estatal que podía ser utilizada contra el pueblo.

Junto con la división de la sociedad en clases surge necesariamente la lucha de clases. El Estado se constituye como un poder aparentemente por encima de las clases, que confina la lucha entre ellas a un marco legal que garantiza la continuidad de un orden establecido de acuerdo a los intereses de la clase dominante. Con el Estado surge la ‘fuerza pública’ que no es ya el pueblo armado, surgen las cárceles y todo un conjunto de  instituciones coercitivas de todo género, sostenidas -como todo el estado- con las contribuciones, los impuestos que eran desconocidos en la gens. En la sociedad burguesa, en la que el estado no reconoce formalmente diferencias de fortuna, la clase dominante ejerce su control sobre él, entre otras formas, a través de la corrupción directa de los funcionarios. La clase poseedora impera además de un modo directo por medio del sufragio universal con el que legitima  su dominación.

III. Las formas de propiedad se transforman con el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. La propiedad privada sobre los medios de producción fue condición para la división de la sociedad en clases y el surgimiento del Estado. Engels explica que el posterior desarrollo la producción, hará que la existencia de las clases y las formas de propiedad en que se funda dicha existencia se conviertan en un obstáculo para la producción, lo mismo que el Estado.

El Estado ha sido la fuerza cohesiva de la sociedad a lo largo de la civilización, -época siempre acompañada de la esclavitud, abierta al principio, más o menos veladas después- a ella ha correspondido la familia monogámica, con la supremacía de hombre, como base económica. Engels afirma que la codicia más vulgar ha sido la fuerza motriz de la civilización; aun sus grandes realizaciones en la ciencia y el arte, inconcebibles en la antigua sociedad gentilicia, han puesto en movimiento los impulsos y pasiones más viles de los hombres al orientarse a la acumulación de la riqueza. En la civilización cada progreso de la producción es retroceso en la situación de la clase oprimida, cada beneficio para unos es un perjuicio para otros; aquí casi todos los derechos son para una clase y casi todos los deberes para la otra.

“La sociedad reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre de productores iguales enviará toda la máquina del Estado al lugar que entonces le ha de corresponder: al museo de antigüedades, junto con la rueca y el hacha de bronce”

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