La esperanza vive en Cañada Honda

RICARDO ROJO
12/06/2017

Cañada Honda vuelve a ser objeto de la represión gubernamental. El empleo que hacen los gobiernos federal, estatal y municipal de los cuerpos policiacos contra las y los estudiantes normalistas rurales es cada vez más cruento y se ha vuelto el pan nuestro de cada día.

Siendo en 1994 gobernador de Aguascalientes, Otto Granados Roldán -hoy subsecretario de Planeación, Evaluación y Coordinación de la Secretaría de Educación Pública (SEP)- ordenó a los policías antimotines que tomaran por asalto las instalaciones de la escuela normal de Cañada Honda, y desalojaran a las estudiantes, que para evitar la represión se escondieron en sus dormitorios. Ni el gobierno ni la policía alcanzaron su objetivo. Los habitantes del municipio, por defender su escuela y la educación pública, enfrentaron e hicieron retroceder a la policía. 

Año tras año –debido al abandono oficial- las estudiantes de la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez, localizada en la comunidad de Cañada Honda, Aguascalientes, se organizan al igual que las y los estudiantes de las demás normales rurales que aún quedan en México; presentan su pliego petitorio con demandas muy justas y accesibles de solucionar, pero la cerrazón de los gobiernos estatales les obliga a movilizarse, sobre todo después de la aprobación de la falsa reforma educativa de 2013.

El 2 de junio de 2010, las estudiantes de la normal rural de Cañada Honda, presentaron al gobierno del priista Carlos Lozano de la Torre, su pliego petitorio. Por respuesta, el gobernador sacó a las calles a su policía de élite para que propinara una violenta golpiza a las jóvenes normalistas y detuviera, entre mujeres y hombres, a 23 estudiantes.

Luis Hernández Navarro, en su artículo Cañada Honda: la convicción del normalismo rural, da cuenta que a la lucha emprendida por las estudiantes en 2010 “en contra del cierre de su escuela y de la reducción de la matrícula, por mejores condiciones de estudio, por el remozamiento de las instalaciones y en defensa de la educación pública”, se sumó en aquel momento “la demanda de libertad inmediata de los 23 estudiantes detenidos: 10 alumnas de Cañada Honda y 13 jóvenes provenientes de las escuelas normales rurales de Tiripetío, Michoacán; San Marcos, Zacatecas, y Ayotzinapa, Guerrero”. (La Jornada, 8/junio/2010). Finalmente la lucha de las estudiantes triunfó.

Las escuelas normales y, por lo tanto, la formación de docentes y parte importante de la educación pública, están en serio riesgo de gradual desaparición, pese a la engañosa publicidad oficial que prometió una fuerte inversión para rehabilitar dichas instituciones, como parte de la reforma educativa. El deseo de las autoridades educativas por desaparecerlas, viene acompañada de la asfixia presupuestal y su consecuente efecto en la calidad de la alimentación, recursos didácticos, espacios educativos, dormitorios, etcétera. Contra esas sistemáticas medidas de austeridad que ponen en peligro las únicas opciones de estudio que quedan a los hijos de los campesinos, se movilizan las y los normalistas y los padres de familia. 

Contra las y los estudiantes, se ha construido un discurso de odio -financiado por el Estado y replicado en los medios a su servicio- que califica a las escuelas normales como “formadora de comunistas”, “semillero de guerrilleros”, “feminazis”, que resulta ser un recurso de las autoridades para restar importancia a las demandas estudiantiles y justificar ante la sociedad el empleo de la fuerza policial.

Así lo demuestran los hechos acaecidos el mes de mayo de 2017, cuando el IEA colocó en su portal oficial la convocatoria dirigida a los estudiantes que desearan ingresar para el ciclo escolar 2017-2018, a las normales de la entidad. En el caso de la Normal Rural Justo Sierra Méndez, la convocatoria introdujo dos cambios: la oferta de la licenciatura bajo la modalidad mixta y la reducción de la matrícula de 120 a 100 alumnos. Desde su fundación, la normal de Cañada Honda funciona como internado femenil y opción para continuar sus estudios a mujeres de origen campesino de Aguascalientes, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí y Guanajuato.

Para echar abajo el plan del gobierno panista de Martín Orozco Sandoval, las 400 estudiantes emprendieron movilizaciones desde el 24 de mayo y obtuvieron la solidaridad de las demás normales rurales del país. Cañada Honda perdura y triunfa gracias al cobijo de la movilización popular solidaria. Cañada Honda se mantiene de pie porque tiene raíces revolucionarias que se hunden en las aspiraciones liberadoras del pueblo. Cañada Honda fue fuente de inspiración para la plenaria del XI Encuentro Nacional del Congreso Social Hacia un Nuevo Constituyente, reunido este 11 de junio en la Normal Rural de Tiripetío, Michoacán, y que apunta a unificar todas las luchas en el país hacia la gran Huelga Política General el próximo 26 de septiembre.

La esperanza de ser maestro vive en Cañada Honda a pesar de las trampas y obstáculos impuestos por la política educativa; vive a pesar de la represión y la persecución; vive a pesar del asesinato de tres y la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa; vive porque así lo desea un pueblo que busca su libertad. Por eso es fundamental el llamado a “Ni una lucha asilada más”, que es el único camino.

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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