Archive for the ‘Crisis del capital’ category

Donald Trump empresario y político

5 septiembre, 2016

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Donald John Trump, nacido el 14 de junio de 1946 en Queens, Nueva York en Estados Unidos, conocido por sus múltiples empresas, es uno de los hombres de negocios que ha sabido navegar a contracorriente en los momentos difíciles desde el 2008 con la crisis inmobiliaria. Actualmente dueño de un jugoso negocio de bienes raíces que asciende a 4 mil 100 millones de dólares según la revista Forbes.

Dentro de los negocios que ostenta el magnate estadounidense se encuentran: hoteles, club´s de golf, residenciales de lujo, casinos, viñedos, y demás que ascienden a un total de 564 compañías esto según el informe financiero requerido por parte de las autoridades electorales de ese país. A pesar de los tropiezos en algunos de sus negocios se ha mantenido con cuantiosas ganancias debido a que sus servicios y productos están dedicados en su mayoría a grupos empresariales.

A partir del 2005 con su exitoso reality show “El aprendiz” obtuvo mayor popularidad y mostró a un personaje egocéntrico y hábil, pero por sobre todo con intenciones de incursar en la política. No es sino hasta junio de 2015 que hace pública y formal su intención de participar a la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos.

Hábil y con información de primera mano al pertenecer a los grupos selectos de empresarios en diversas regiones del país del norte, se posicionó rápidamente, muchos de sus adversarios del partido republicano y del partido demócrata no lo tomaron en cuenta e incluso se mofaron de sus intenciones, pero su inmensa fortuna unida a otros intereses dieron vuelta a la situación.

El permanente discurso de Trump ha sido nacionalista, proteccionista e incluso racista. Aprovechó las consecuencias de la política neoliberal que vive el país vecino, donde en grandes cantidades trabajadores del sector manufacturero, inmobiliario y constructor están en condiciones poco favorables debido al aumento de impuestos y a la depreciación del salario. Trump inicio una cruzada en contra de los migrantes de todo tipo, “Ellos nos quitan los buenos empleos” al país solo vienen “adictos, narcotraficantes, violadores y asesinos…” refiriéndose a los mexicanos. Con lo cual logró mantenerse, posicionarse y ganar la candidatura a la presidencia por parte del partido republicano. El discurso fue acogido por un pueblo que teme a las crisis económicas y busca culpables de la situación.

Sin ser del partido republicano ni representar los principios conservadores de este, Trump ya es el candidato que hará frente a Hillary Clinton candidata republicana abanderada por Barack Obama

El sector o grupo de burgueses que él representa se dispone a desplazar a políticos profesionales, en lo que presupone la fusión del capital  y la política de Estado, y la posición más reaccionaria del imperialismo gringo actualmente, sin que esto signifique que los republicanos representen una mejor política. Ambos partidos pugnan por el intervencionismo y la continuación de las guerras de ocupación.

La visita de Trump el 31 de agosto conmocionó a diversos sectores nacionalistas y pueblo de México, Peña Nieto anunció ese mismo día que de igual forma invitará a Hillary Clinton. El papel del representante del Estado mexicano no ha podido ser otro más que rendirle pleitesía al probable próximo gobernante del imperio estadounidense.

Este personaje invitado por Peña Nieto, llegó no para dialogar, sino para confirmarle lo del muro en la frontera y el pago a costa del erario mexicano y posicionarse electoralmente. Lo logró y mientras Enrique Peña Nieto volvió a quedar abajo de su «popularidad», porque no solo no se justificó porque lo invitó, lo hizo a «puerta cerrada» y se pronunció tarde frente a las declaraciones de su invitado de «honor». Frente a los mexicanos mostró una actitud de no defensa de la soberanía y particularmente de la población que migra a ese país. Esto le hizo perder más credibilidad, generó indignación y repudio a la gente. No recibe a los padres de los 43 normalistas, a los maestros que protestan contra su reforma educativa, a los pobladores que se oponen a los proyectos mineros, etc., pero sí recibe a un fascista, este mismo, le impuso día y tema a discutir, contrario a lo que hace con sus connacionales.

Mientras exista una dependencia económica y política hacia el país vecino, seguiremos viendo gobernantes como Peña Nieto arrodillarse, “Sencillo, no tienen  por qué indignarse compas, Peña no nos representa, no representa al pueblo de México” afirmaba una twittera, cuan cierta y reflexiva es la afirmación.

San Quintín: esclavos del siglo XXI

15 febrero, 2016

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El periodista guerrerense Kau Sirenio Pioquito trabajó siete días en los surcos de la empresa Los Pinos y comprobó que en los campos de Baja California, la explotación de hombres, mujeres y niños no pasa la prueba del tiempo

SAN QUINTÍN, BAJA CALIFORNIA.- A las 4 de la madrugada en El Vergel todo está oscuro y hace frío. Formados en dos filas, hombres y mujeres enfundados en chamarras esperan su turno para entrar a los baños que, a la distancia, huelen a excremento. Otros se mojan la cara en los lavaderos para ahuyentar el sueño. Todos se alistan para preparar el almuerzo y la comida que llevarán al corte de pepinos y jitomates.

A la plazoleta, que se encuentra a unos metros de la entrada principal, llegan unos 50 camiones amarillos, destartalados, con los asientos rotos y empolvados. Los conductores dejan el motor encendido mientras esperan que mujeres, hombres y adolescentes aborden para llevarlos a la jornada en el campo.

Antes de cruzar la entrada principal, los vigilantes revisan a todos. Cuidan que no se les cuele un intruso o alguien lleve propaganda en contra de la empresa Los Pinos: Productora Industrial del Noroeste, propiedad de los hermanos Luis, Benjamín y Antonio Rodríguez, a quienes el presidente Enrique Peña Nieto reconoció en noviembre de 2013 con el Premio Nacional a la Exportación, por sus productos de San Quintín, Baja California.

Otros presidentes también han pasado por el rancho Los Pinos. En agosto de 1999, el priista Ernesto Zedillo inauguró una empacadora de hortalizas y un conjunto de cuartos para trabajadores denominado Las Cuarterías El Vergel. En marzo de 2009, durante una visita a Baja California, el panista Felipe Calderón aterrizó en la aeropista de este rancho para asistir a una fiesta de los hermanos Rodríguez.

Huellas de identidad

Es mi primer día en El Vergel. El encargado general de Las Cuarterías, Santiago Silveira, me pidió encontrarlo a las 5 de la mañana para llevarme con el mayordomo general, Fernando Gutiérrez, quien aprueba el ingreso de nuevos jornaleros.

Sentado detrás de su escritorio, me pregunta si traigo las copias de mi acta de nacimiento, el CURP y la credencial de elector. No hay ningún contrato que firmar. Bastan dos preguntas para comenzar a trabajar: “¿Hablas alguna lengua indígena? ¿De dónde vienes?”

Ser indígena de la Costa Chica de Guerrero es suficiente. También es mejor no saber leer ni escribir.

Gutiérrez ordena a su acompañante hacer una ficha laboral con el nombre y la edad del trabajador, y el nombre del mayordomo o capataz de cuadrilla. En mi caso, José Reyes.

Mientras espero, llegan camiones con hombres bajitos, casi todos adolescentes, y mujeres embarazadas que recogen herramientas de trabajo. Un mayordomo me da un bote de 20 litros y me dice que mi capataz, me entregará las tijeras para cortar pepinos. Al llegar al campo, veo a un hombre de bigote, flaco, con pantalón ancho y lentes oscuros que lo hacen parecer un cholito. Es Reyes.

Bajo la malla sombra, nadie habla. Hombres y mujeres almuerzan rápido porque en 10 minutos comenzarán su jornada. Reyes rocía desinfectante en las manos de cada trabajador y comienza a asignar surcos. “¡Que venga el nuevo para enseñarle!”, grita a la fila. Avanzo unos pasos para escuchar las recomendaciones y recibir las tijeras. “Son tuyas. Si las pierdes son 200 pesos”, amenaza.

Minutos después, todos desaparecen. Hay que comenzar a llenar botes con pepinos y jitomates para ganar dinero.

San Quintín: esclavos del siglo XXI

 

Las leyes del surco

A las 8:00 de la mañana el revisador Carlos Pacheco pasa lista. “Oye, nuevo, conmigo vas pasar lista todos los días. Tu número es 27, y con ese te vas a registrar con la apuntadora cada vez que vacíes tu bote”, explica.

En los surcos de Los Pinos, cada trabajador debe gritar su nombre y número de identidad antes de vaciar un bote de pepino a la tara. Tiene que gritarlo fuerte y claro para que la apuntadora lo registre y no corra el riesgo de perder la paga. Cuando descubro esta regla no escrita, ya he perdido más de 20 botes de pepinos.

Todos corren para cortar más. La prisa los hace empujarse y sacar a codazos a quienes están formados. Los jornaleros, en promedio, vacían un bote cada tres minutos y ganan 20 pesos por cortar 200 kilos de pepinos. Un supermercado, en cambio, gana 330 pesos por vender 30 kilos de pepino.

Hasta marzo de este año, cuando los jornaleros de San Quintín organizaron una inédita protesta en defensa de sus derechos, ganaban 70 pesos por una jornada en la que cubrían cinco surcos y llenaban 45 botes de pepinos y 35 de jitomate. Con el aumento salarial de 15 por ciento, que se firmó el 3 de abril, aumentaron también las tareas: ahora hay que abarcar seis surcos y llenar 60 botes de pepinos y 50 de jitomates.

Alejandro, un muchacho de 1.70 metros de estatura, delgado, de tez blanca, corre como venado entre los surcos mientras platica en náhuatl con sus compañeros. Él y otro joven vienen del municipio de Xalpatlahuac, en la Montaña de Guerrero, aunque su origen es me’phaa (tlapaneco), del municipio de Iliatenco. Javier, Salvador y Margarita son de Zitlala, en la Montaña baja; Alejandro y Alberto vienen de las comunidades de Ahuixtla y Pochahuixco, en Chilapa. Otros viajaron de Colotlipa, Quechultenango, en la región Centro de Guerrero.

Al otro lado del camellón trabajan los mixtecos o na savi, de la comunidad de Joya Real, municipio de Cochoapa el Grande, el más pobre del país. Entre ellos hay dos mujeres embarazadas y tres muchachos de unos 14 años. Los na savi de la Montaña se distinguen por su lengua. Todo el día hablan en su idioma, aunque los demás los vean con desprecio. A su conversación agregan de vez en cuando las letras de las canciones más conocidas en Metlatonoc, del grupo Kimi Tuvi (Lucero de la Mañana).

San Quintín: esclavos del siglo XXI

 

Promesas para enganchar

“Oye, apúrate, no te detengas, no seas lento”, regaña un mayordomo a los jornaleros que se detienen para respirar. En la plataforma, José Reyes enfurece con un cortador al que le encuentra un pepino tierno. “Ya les dije que no corten pepino tierno, ¿no entienden? Apuntadora, descuéntale dos botes a este chavo, que te diga su número”.

Al mediodía, regresamos a la malla sombra adaptada como comedor y descubro que mi mochila fue revisada en mi ausencia. Después me contarán que es una práctica común.

Un caldo de res encebado y frijoles fríos son la comida de los jornaleros que huyeron de la Montaña de Guerrero para no morir de hambre. Los jóvenes de Joya Real mastican sus tortillas de harina seca con nostalgia. Su madre me cuenta que su enganchador, un indígena náhuatl de nombre Manuel Solano, les prometió que al llegar a Los Pinos los proveerían de vivienda, estufa, cama y un buen salario. Ahora tiene una deuda con la empresa que le urge cubrir para regresar a Cochoapa el Grande.

Icela López, una mujer menudita que migró con sus tíos de Oaxaca a San Quintín, hace 25 años, conoce bien las promesas de los enganchadores. “Cuando van por los paisanos les ofrecen todo, y como allá no hay nada, la gente se cree el cuento de que acá les irá bien, pero no es así. Al llegar a los ranchos nos cobran hasta las tortas y el agua que nos dan en el camino, además del transporte”.

Tenía 11 años cuando llegó al campamento Las Pulgas, el antecedente de El Vergel, y ahora vive en la colonia Santa María Los Pinos. “Cuando llegamos, nos dijeron que debíamos el pasaje y teníamos que pagar el tanque de gas y la estufa, aparte de las despensas. Nos descontaron de nuestro salario durante seis meses. Varios nos dimos cuenta, pero nadie quiso decir nada porque si lo hacíamos, teníamos que salir huyendo”.

San Quintín: esclavos del siglo XXI

 

Mujeres acosadas

La mañana que llegué al surco, José Reyes cortejaba a una chica que, apurada, llenaba su bote de pepinos. En este lugar, las mujeres lidian con el acoso sexual de sus compañeros, de los mayordomos de cuadrillas, choferes, revisadores y el mayordomo general. A las que se niegan a aceptar “ayuda” las acusan de no trabajar, les aumentan las tareas o las cambian a otra área con jornadas más pesadas.

En las cuarterías sufren el acoso de los camperos, los vigilantes o el encargado del campamento, y muchas veces se ven obligadas a aceptar que los mayordomos abusen de ellas para conservar su lugar. No denuncian porque es su palabra contra la de ellos. El peor, acusan las mujeres, es el mayordomo general, quien las despide y expulsa si se atreven a rechazarlo.

“Cuando un mayordomo empieza a ayudar a una trabajadora y ésta lo rechaza, firma su sentencia porque la tratará peor que a un animal, hasta cansarla y obligarla a irse. Si anda con su esposo o novio, los dos serán maltratados”, asegura Lucila Hernández, una de las jornaleras que ha encabezado la lucha por la defensa de sus derechos.

Margarita, otra jornalera, me cuenta que en los surcos las mujeres sufren peores vejaciones. “No tanto de nuestros compañeros jornaleros, que en mucho nos defienden. Pero cuando esto sucede, nos corren a los dos”.

Todos nos vigilan

A las 5 de la tarde, el mayordomo anuncia el fin de la jornada. Unos cojean, otros apenas se sostienen en pie.

A la salida del campo uno –que alberga unos 8 sectores con 120 mallas sombra que cubren una o dos hectáreas de extensión–, hay una caseta de vigilancia con personal de seguridad privada. Allí bajan a todos los jornaleros del camión para inspeccionar sus mochilas, sin que estén presentes. Nadie debe llevar pepinos o jitomates. Quien lo haga será expulsado del campamento y despedido sin liquidación.

En la Cuartería, que es como una unidad habitacional con casas alargadas divididas en 20 cuartos de 3 x 3 metros. Cada casa lleva el nombre de una fruta o verdura: Cebolla, Pepino, Tomate, Sandía, Melón, Zanahoria, Fresa…

La población también está divida. En el lado norte, que colinda con la colonia Santa María Los Pinos, están las viviendas de los empacadores, que entre otros privilegios gozan de energía eléctrica en la noche. En el lado sur están las casas de los jornaleros y vigilantes, donde cortan la luz a a las diez de la noche y la conectan de nuevo a las 4 de la mañana.

Santiago Silveira es el encargado general de las cuarterías y Jesús Silveira es el jefe de vigilantes. Bajo sus órdenes están los camperos, que informan a sus superiores de todo lo que sucede en aquellos cuartos asfixiantes y vigilan que nadie se quede en casa durante el día, a menos que pueda comprobar enfermedad con una receta médica.

Los camperos tienen llaves de los cuartos y pueden entran a revisar las pertenencias de los jornaleros cuando estos se van al campo. Si les encuentran libros, cuadernos de notas, propaganda política o sospechan de algún indicio de inconformidad, pueden ser expulsados de la casa.

San Quintín: esclavos del siglo XXI

 

El rumor de los colgados

En El Vergel hay cinco baños, con un bote de agua cada uno, para 40 personas. Están separados por un muro de un metro de altura y las puertas son de cartón reciclado.

Los espacios adaptados como “regaderas” son cuartitos divididos con plásticos y unos tambos con agua salada. Hay que soportar a pura piel el frío que va de los 5 a 10 grados.

Mi compañero de cuarto no para en recomendaciones. “Anda con mucho cuidado porque aquí aparecían muertos. Antes, cuando apenas llegué, supe de varios, pero nadie sabe a dónde se los llevaron. Era muy común encontrar colgados en los cuartos”.

No es el único que me cuenta la historia de los colgados. Un oaxaqueño con quien compartí cuarto en la casa “Sandía”, jura que han desaparecido personas que provocan “inestabilidad”. “No toleran a los revoltosos; los desaparecen o los cuelgan en el campamento”, insiste. Otro jornalero asegura, incluso, que vio colgado a un hombre que había querido demandar mejores salarios, en 1987, antes de que el presidente Ernesto Zedillo inaugurara El Vergel, en el lugar que ocupaba el campamento Las Pulgas.

Como sea, pocos se animan a comprobarlo. En esta jornada nos tocó repizca porque dos días antes ya habían cortado aquí. Los jornaleros están molestos porque no lograrán sus 250 botes.

La seguridad en el surco se reforzó desde temprano. Llegaron todos: el enganchador Manuel Solano, los choferes de tractores Balbino Martínez y Tobías Ramírez; los revisadores Herminio Pacheco y Carlos Pacheco, y Fernando Gutiérrez. Revisan no haya pepino tierno en las cubetas y que todas lleguen “copeteadas”.

Después de la comida, trabajamos sólo dos horas porque los pepinos se acabaron. Habíamos cortado entre 150 y 180 botes de pepino. Aunque es una regla que los jornaleros pueden descansar después de completar una jornada de 60 botes, eso no ocurre. El mayordomo nos envía al sector 4, donde José Reyes ordena sacar la basura de entre los surcos de jitomates.

Los de Chilapa se quejan entre dientes. Pero nadie se opone a la orden.

Las tiendas de raya

Chuy despertó temprano para cocinar su lonche: 10 tacos de tortillas de harina y huevo con frijol. Mientras acomoda su almuerzo, habla de la siembra. “Los pepinos se siembran bajo malla sombra para lograr la mayor calidad posible. No sientes el calor porque las mallas tienen poros, pero con el jitomate es distinto: te puedes asfixiar porque cubren los invernaderos con hule y no entra aire”.

Este día nos toca el sector 11, conocido como Las Flores, donde nos asignan el corte de jitomate. Aquí el trabajador cumple su jornada con 50 botes. Después de esa cantidad, cada bote extra de 20 kilos se paga a peso. En El Vergel, el kilo de jitomate se vende a 20 pesos y cada cinco minutos se llena un bote.

Al mediodía los jornaleros dejan sus botes para comer. En el comedor despacha Francisca Arce, esposa de Santiago Silveira, quien sirve en un solo plato todo el menú: huevo cocido, frijoles, salsa y cinco tortillas por 60 pesos. El bote de agua cuesta 10 pesos.

Alejandro cuenta que Francisca Arce le vende almuerzo y comida por 370 pesos a la semana. Los hombres solteros no tienen derecho a usar las estufas. Por eso, cuando llegan a las cuarterías, Santiago Silveira les ofrece, fiados, comida, refrescos, galletas, cigarros, frutas y verduras. Así adquieren la deuda más grande de su vida, a la que abonan cada semana, apenas cobran.

Lo mismo pasa con las tiendas. Hace unos días, en la tienda “Dani” que está en Santa María Los Pinos, una mujer indígena le preguntó al cajero si podía pagar con cheque. El hombre le dijo que sí y de la caja sacó un puñado de cartones. Le preguntó su nombre, revisó, hizo su cuenta y le dijo: “Debes mil pesos”.

La mujer, llamada María, sacó de su bolso su cheque y trató de leer la cantidad.

— ¿Cuánto es?–, preguntó.

— Novecientos pesos – respondió desesperado el muchacho — pero le falta para completar los mil.

La mujer sacó de su morral un billete de 100 pesos para finiquitar su deuda de esa semana.

Las tiendas “Heidi 1 y 2” son propiedad del cuñado de Jesús Silveira, jefe de vigilantes de Los Pinos, quien autoriza su salida de El Vergel para que los jornaleros compren allí. En esas tiendas un kilo de plátano cuesta 20 pesos, 18 el de jitomate y 5 una pieza de huevo. En cada tienda hay una lista de deudores escrita en un pedazo de cartón.

San Quintín: esclavos del siglo XXI

 

Fumigados

Entramos al invernadero a la 1 de la tarde. El calor era sofocante, pero del lado sur de Ensenada sopló un viento frío y el invernadero se llenó de una especie de neblina; empezó a caer una brisa que, en vez de refrescar, desató un desesperante calor.

“Quiten eso porque nos ahogamos”, gritaron unas mujeres. Nadie hizo caso.

La brisa duró 5 minutos, pero después todo fue más lento y difícil. Por la humedad, los jitomates se resbalaban de las manos. A los 15 minutos, volvió la brisa, más intensa. Las ramas comenzaron a gotear. Las manos y la cara nos ardían. Nos cubrimos con un paliacate o con el gorro de la sudadera. El líquido nos empapó y tuvimos que guarecernos en una esquina del invernadero. Nos rascamos los brazos y limpiamos nuestros ojos llorosos.

Una hora después, dos hombres con mascarillas entraron al invernadero. Cada uno llevaba un aspersor y una varilla de 80 centímetros. Comenzaron a fumigar. Nadie nos dijo qué hacer. Los mayordomos gritaban que agilizáramos el corte, pero nadie podía trabajar.

A las 5 de la tarde salimos del invernadero y nos fuimos a la cuartería. Al llegar, intenté dormir, pero no pude. La comezón en el cuerpo era insoportable.

— Los fumigaron, ¿verdad?–, me preguntó Javier, uno de mis compañeros, a quien había conocido el día anterior. Vino de la mixteca oaxaqueña hace 12 años y aquí conoció a su esposa, en el campamento Las Pulgas. Él es mayordomo, su esposa es apuntadora y tienen cuatro niños. Me invitó a su casa, un cuartito que divide la cocina de las camas. De un lado hay un frigobar, una mesita para picar ingredientes y una estufa de dos quemadores; del otro, la litera donde duermen los niños y de donde cuelgan unos costales que fueron adaptados como closet, una cajonera y una cama donde duermen él y su esposa.

–Si – respondí.

No supe cuántos botes de jitomate corté ese día.

 

La última jornada

Chuy, mi compañero de cuarto, me advierte: “Si te pagan, no se te ocurra ir a tomar a La Cárdenas. Es muy peligroso los fines de semana. Si lo haces, avisa donde estás para saber que andas bien”.

Es mi último día en los surcos. Espero en la plazoleta de El Vergel el camión para ir al campo de Las Flores. La plazoleta está atrás de una cancha profesional de béisbol que fue construida con recursos federales cuando Antonio Rodríguez fue diputado local por el PAN y luego secretario de Fomento Agrario del estado.

Es sábado. En tres horas acabamos con el corte y nos mandan a desbrozar jitomates. Media hora después llega la paga. El claxón de la camioneta alerta a los compañeros. Una mujer delgada baja del vehículo con la nómina en la mano. Se llama Erika y va llamando a cada uno por su nombre, mientras Reyes ayuda con el cojín para humedecer el dedo con tinta y marcar la huella. Los jornaleros reciben su cheque. Unos ven su paga con ojos relucientes y otros pierden la sonrisa.

Cuando la contadora anuncia el nombre de un jornalero y éste no responde, lo repite sólo una vez. Si nadie se acerca, regresa el cheque a la oficina. Para cobrarlo, el trabajador tendrá que esperar hasta el lunes, lo que significa perder un día de trabajo, y si no sabe explicar la causa por el cual no cobró en los surcos, no le pagan.

Pido permiso para enviar mi sueldo a Guerrero. Tengo sólo 249 pesos. En el desglose, el rancho Los Pinos explica que por una jornada de 10 horas gané 70.10 pesos, más 11.68 pesos del séptimo día y 3.36 pesos de aguinaldo que suman 85.14 pesos.

Luego están las deducciones: 5.43 pesos por Impuesto Sobre el Producto de Trabajo y 2.79 pesos por cotizar en el IMSS.

Pero es lo de menos. Aquí nadie sabe que tiene seguro social y nadie, tampoco, tiene un contrato laboral.

San Quintín: esclavos del siglo XXI


Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente.

“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

Vanguardia Proletaria #463

11 septiembre, 2015

Vanguardia Proletaria #463, para leer esta edición del órgano central del Partido Comunista de México (marxista-leninista) haz click en la imagen de abajo.

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LOS FASCISTAS HAN TENIDO POR OSADÍA PISAR TIERRAS OAXAQUEÑAS PROLETARIAS REBELDES

6 junio, 2015

Los fascistas han tenido por osadía pisar tierras proletarias y nuestra próxima tarea es expulsarlos de nuestras tierras rebeldes.

Que esas pequeñas escaramuzas en Miahuatlán, Salina Cruz, Tlaxiaco, Teotitlán y Huajuapan sean de ánimo combatiente, la batalla no está ganada, la tarea principal es la reorganización contundente de nuestras fuerzas y en especial del magisterio oaxaqueño. Se mantiene por el momento la Asamblea Estatal del magisterio de la Sección 22, esperemos que se emita el plan de acción para las siguientes horas para que de manera organizada y disciplina continuemos las tareas del boicot electoral pensando en los siguientes pasos, en reorganizar las fuerzas, en ganarnos el cariño popular, en construir Frente Único, pensando en perspectiva las fuerzas del movimiento magisterial y social. Pensando en que este es un paso táctico y ejercicio rumbo a la Huelga Política General.

¡Abajo el régimen de Peña Nieto!

¡Boicot a la farsa electoral!

¡Abajo las reformas estructurales!

¡Fuera ejército, marina y federales de nuestras tierras rebeldes!

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BOLETÍN ESPECIAL 5 de JUNIO: ANTE EL FASCISMO QUE SE CIERNE EN OAXACA, ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA DEL MOVIMIENTO POPULAR

5 junio, 2015

Boletín 5 de junio ante la entrada de las fuerzas represivas a Oaxaca

Al pueblo en general:
A la combativa Sección 22 del SNTE-CNTE

El día de hoy 5 de junio de 2015, después de la instalación y receso de una mesa de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y la Comisión Única de Negociación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), se ha dado el anuncio por parte de la primera de la incursión policiaco-militar del Ejército Mexicano, Marina Armada de México y Policía Federal al estado de Oaxaca. En el boletín # 352 de la SEGOB se anuncia que el ingreso de las fuerzas federales será para “que todos los mexicanos puedan acudir a las urnas en condiciones de tranquilidad”. Sin embargo, anterior, es una clara muestra de que el Gobierno Federal ha cancelado de manera tajante el diálogo que mantenía con la CNTE y, en particular, con la Sección 22. El Estado Mexicano muestra una vez más su cara represiva como lo ha hecho en Tlatlaya, Iguala con los estudiantes de Ayotzinapa y Michoacán. Ya se desata un acto de intimidación sincronizada en varios puntos del territorio estatal, tal es el caso de la agresión en Pochutla por parte de personajes identificados con el priismo y la intimidación en la caseta de peaje de Coixtlahuaca por parte de la Gendarmería de la Policía Federal.
Ante tal escenario, el Frente Popular Revolucionario, en una actitud consecuente y defensa del Movimiento Popular manifiesta lo siguiente:
1. Condenamos la actitud de la SEGOB y del Gobierno Federal al cancelar el diálogo con la CNTE y exigimos la inmediata reinstalación de la mesa de negociación.
2. Llamamos a las organizaciones sindicales, sociales, democráticas, progresistas del estado y el país a condenar el hecho y demostrar la más amplia solidaridad con la CNTE y la Sección 22.
3. Llamamos al Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) a fortalecer el funcionamiento de sus estructuras de base y resguardar, en todo momento, la fortaleza histórica que es la Sección 22 del SNTE-CNTE,
4. Hacemos el llamado a las bases, los cuadros intermedios y la Asamblea Estatal de la Sección 22 del SNTE-CNTE a tomar las mejores decisiones para el rumbo de su movimiento, considerando que son un baluarte para el movimiento popular oaxaqueño, para México y para los proletarios del mundo.
5. Nos declaramos atentos a los llamados de la Sección 22 a fortalecer a los contingentes en lucha.
Hay una realidad concreta, el estado intenta medir las fuerzas con el movimiento oaxaqueño, nosotros planteamos que el escenario actual es una prueba que debe demostrar la fortaleza orgánica y el análisis táctico del movimiento. Hoy es necesario resguardar las fuerzas del movimiento y preparar el camino para enfrentar al estado mexicano construyendo el Frente Único y la Huelga Política General.

¡Unidad de todo el Pueblo por la Emancipación Proletaria!

¡Proletarios de todos los países, Uníos!
Frente Popular Revolucionario
Partido Comunista de México (marxista-leninista)

Oaxaca, Ciudad de la resistencia, 5 de junio de 2015

Rigoberta Menchú persona no grata en Oaxaca y todo México

29 mayo, 2015

En México se vive un clima de inestabilidad social, en donde los pueblos se confrontan contra el régimen por la defensa de sus derechos. Y viene esta señora a decirnos que votemos.

¡No votar, organizarse y luchar!

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LA RECOLONIZACIÓN Y EL GOBIERNO DE TRAICIÓN NACIONAL

10 julio, 2013

Gilberto López y Rivas. (Artículo de opinión publicado en LA JORNADA, 05/07/2013)

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Pablo González Casanova ha insistido en que vivimos un proceso de dominación y reapropiación del mundo; una recolonización a través de la ocupación integral de nuestros países, estructurada mediante reformas constitucionales y legales y a través de disposiciones de hecho, realizadas sin consultar a la sociedad y a los ciudadanos en particular. En el caso de México se destacan, como ejemplos de las primeras, la reforma al artículo 27 de la Constitución y sus leyes secundarias, que puso en venta las tierras ejidales y comunales y abrió los territorios a corporaciones extranjeras, o las recientes reformas laborales, incluida la que pasa por reforma educativa, que quita su carácter público, gratuito y laico, y que constituyen, en los hechos, la ruptura de la alianza social y el pacto político producto de una revolución armada que da lugar a la Carta Magna de 1917 y que costó al país un millón de muertos. De las segundas, tenemos el Tratado de Libre Comercio (TLC), la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), y la Iniciativa Mérida, que dañan gravemente la soberanía económica y política de la nación, sin que estos tratados y mecanismos injerencistas hayan sido sancionados por el Congreso de la Unión.

Estas políticas, acciones y transformaciones legalizadas o fuera de la ley, impuestas por los gobernantes, al profundizar y extender la ocupación, han refuncionalizado nuestras naciones, sus territorios, sus recursos naturales y estratégicos, al proyecto trasnacionalizador y hegemónico del imperialismo colectivo encabezado por Estados Unidos y acatado por grupos dominantes que dentro de nuestros países establecen gobiernos de traición nacional, que Marx identificó como aquellos que sacrifican el deber nacional por el interés de clase.

Camilo Valqui en su libro Marx vive: derrumbe del capitalismo, complejidad de una totalidad violenta (México: UAG-UACM, 2012) propone el concepto imperialización para describir esta reconfiguración mundial que conlleva la trasnacionalización neoliberal. Imperialización define el predominio económico, político, ideológico y militar del capital monopólico trasnacional que se extiende y profundiza: 1) en los recursos naturales y estratégicos del globo, 2) en la megaproducción y los megamercados, 3) en los flujos financieros, 4) en la investigación científica y tecnológica, 5) en las armas de destrucción masiva, 6) en los medios de comunicación masiva y 7) en las organizaciones internacionales, como el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), por ejemplo. Pero, paralela y dialécticamente a este predominio, también hay que tomar en cuenta su contraparte, esto es, el carácter pluridimensional de la crisis capitalista actual: económica, social, militar, política, geopolítica, moral, epistémica, cultural, intelectual, de alimentos, de materias primas, de energía y del ambiente.

La imperialización mantiene una dimensión militar, que en un trabajo reciente de mi autoría, Estudiando la contrainsurgencia de Estados Unidos: manuales, mentalidades y uso de la antropología (México, Ocean Sur, 2013), denomino como terrorismo global de Estado para caracterizar la política de violencia perpetrada por aparatos estatales imperialistas en el ámbito mundial contra pueblos y gobiernos con el propósito de infundir terror y en violación de las normas del derecho nacional e internacional. El terrorismo global de Estado violenta los marcos legítimos, ideológicos y políticos de la represión legal (la justificada por el marco jurídico internacional) y apela a métodos no convencionales, a la vez extensivos e intensivos, para aniquilar la oposición política y la protesta social a escala planetaria.

Valqui considera que la devastación mundial de seres humanos y naturaleza es propia del capitalismo desde su surgimiento, pero que en pleno siglo XXI, con la trasnacionalización actual, se ha exacerbado exponencialmente la violencia sistémica y el antihumanismo que le caracteriza; sostiene que los procesos de reproducción del capital y su búsqueda insaciable por la ganancia son incompatibles con la vida tanto humana, como de la propia naturaleza, que este sistema destruye de manera integral. Así, el capitalismo trasnacional es descrito como expoliador, despótico, depredador, genocida y terrorista, y se vive como una verdadera tragedia social, como lo podemos constatar en nuestro país. Esto es, el capitalismo en esencia fue, es y será violencia sistémica. En esa dirección, las descripciones que hace Valqui del extractivismo minero, con su destrucción del medio ambiente, ríos, lagunas, flora, fauna, vida humana, biodiversidad, para el caso de Perú, México, Chile, etcétera, constituyen un material riquísimo para fundamentar las luchas contra la minería abierta que amenaza los territorios, especialmente los indígenas, acorde a las investigaciones realizadas por nuestro colega Eckart Boege.

En el análisis de esta reconfiguración mundial existen coincidencias con Valqui en otros rubros: por ejemplo, considerar al crimen organizado, a la economía mafiosa, ilícita, criminal, como otras formas de acumulación del capital trasnacional parasitario, a la que se le atribuye 5 por ciento del PIB global. El dinero denominado sucio va a parar a los grandes megabancos y empresas financieras. En el trabajo mencionado, he destacado que el narcotráfico es una arma contundente de recolonización y dominación del imperialismo mundial, por otras vías distintas a las guerras neocoloniales. Asumimos lo que Valqui denomina dialéctica de la totalidad capitalista, para descifrar cómo se entroncan las lógicas de acumulación de los capitales trasnacionales del narcotráfico con los grandes intereses geopolíticos de las oligarquías imperialistas en guerras de recolonización, como las de Afganistán e Irak.

Me sumo a la crítica de quienes han renunciado a la teoría marxista del imperialismo, los llamados por Valqui espadachines ilustrados de la burguesía trasnacional, y a quienes abandonado los rigores de los análisis de clase en el ámbito de la política se suman –con un papel subalterno– al gobierno de traición nacional del Pacto por México.